El freír alimentos es una de las técnicas más usadas en la cocina mexicana. Aunque sabemos que el alto contenido de grasa en los alimentos es dañino para la salud, existen muchas recomendaciones para freír los alimentos sin que esto suponga el uso excesivo de aceite, o resultados poco saludables.

Como cualquier forma de cocinar los alimentos, los fritos deben seguir ciertas reglas para que absorban muy poca grasa, resulten saludables y no sean pesados para digerir.  

El aceite para freír debe alcanzar una temperatura adecuada para poder sellar el exterior de los alimentos, y así cocinar el centro de manera uniforme para resultados crujientes y jugosos. Si el aceite está muy frío va a penetrar fácilmente en los alimentos y mientras se calienta, no quedará crujiente. Este es un error común, y el resultado es un alimento empapado de aceite por dentro y por fuera. Generalmente las freidoras cuentan con termómetros o indicadores adecuados para un proceso de fritura correcto.  

Los alimentos con gran porcentaje de agua como los pescados, se recomienda cubrirlos de harina, huevo o pan rallado, porque el vapor de su interior evitará que se doren adecuadamente. Estos alimentos como las papas fritas, croquetas, etc, deben freírse a 180º C de temperatura. Las verduras, los rebozados o empanados deben freírse a una temperatura alrededor de 160º C.

En caso de no tener un termómetro para saber la temperatura del aceite, puedes usar el mango de una cuchara de madera. Si se forman burbujas alrededor, el aceite está listo.

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